Si señores, es muy común oír que la mercadotecnia es la culpable de todos los excesos y males de hoy en día.

¿Cuantas veces no hemos oído decir “es culpa de la mercadotecnia”?

  • Es culpa de la mercadotecnia que estés endeudad@ y sigas endeudándote, aunque sepas que no podrás pagar.
  • Es culpa de la mercadotecnia que se compre más en Wal-Mart que en el mercado tradicional.
  • Es culpa de la mercadotecnia que elijas comer hamburguesa de McDonalds o Burguer King en ves de una saludable ensalada.
  • Es culpa de la mercadotecnia que Navidad, se vuelva una obsesión por comprar objetos y no dar simplemente amor y cariño. (También incluye al día del amor y la amistad, día de la madre y del padre, etc.)
  • En fin, es culpa de la mercadotecnia tantas cosas.
Esto nos lleva a plantearnos que a veces el rol de la mercadotecnia no es tan ético como debería de ser.

Pero olvidamos que por más que la mercadotecnia influya, o sepa vender marcas, la fuerza de voluntad de los consumidores es quizá muy poca, y que ellos tienen la última palabra haciendo valer su dinero; sinceramente los consumidores nos dejamos seducir fácilmente por las marcas que simplemente amamos, por las que tienen una relación más allá de la simple compra.

Entonces la mercadotecnia sí está cumpliendo su objetivo, aunque la tachen de mala.

Como muchos han de saber, la mercadotecnia se apoya en la psicología del consumidor, y es que la mercadotecnia sabe que es lo que los consumidores sueñan, anhelan, sienten, quieren, temen, en fin, sabe todo lo que pasa por la mente del consumidor, o al menos lo necesario para poder venderles y transmitir su mensaje. Algo así como darle al consumidor lo que nunca soñó

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Podría decirse que da en el clavo en nuestras “necesidades”. Y en un mundo donde el hambre de éxito es demasiada, las necesidades reales se dejan a un lado.

A veces las marcas nos dan una sensación de seguridad, de alivio, de alegría, otras de furia u odio, según la relación que tengamos con esta y la experiencia que nos haya brindado.

Pero hay que tener en cuenta que el último que tiene la palabra y la decisión de comprar y consumir, es de hecho el propio consumidor, a veces no hacemos valer esto y por eso permitimos ciertos abusos.

Pero siendo sinceros, más allá de lo anterior, la mercadotecnia nos brinda esa sensación de ser diferentes, únicos, a través de las marcas que compramos y consumimos. La mercadotecnia cumple un rol económico-social relevante.

Por un lado ayuda a los productos a diferenciarse unos de otros, a que cada uno tenga la libertad de contarnos su historia, cada marca se abre con nosotros para conquistarnos o que la detestemos, y en el peor de los casos para que nos sea indiferente; también echa a andar el motor de la economía, genera productividad, pues genera demanda de productos y servicios a través de marcas. Lo anterior ligado al factor social, al igual que las marcas, nosotros nos diferenciamos del resto, cada uno tiene su propia historia y tiene cosas que contar, somos únicos e irrepetibles, y en este contexto elegimos las marcas que se relacionan más con nuestra personalidad, aspiraciones y deseos, y por supuesto bolsillos.

Así que viéndolo de esta manera, la mercadotecnia no es la mala de la historia, pues nos aporta sensaciones y vivencias, nos da la capacidad de diferenciarnos del resto, y lo más importante capacidad de elegir entre varias marcas, que se pelean nuestra atención.

Claro que hay mercadotecnia mal empleada, y es a ella y solo a ella (la mal empleada), a la que se refieren cuando usan la frase “es culpa de la mercadotecnia”, pues es una mercadotecnia que no lo es, pues no ve por nuestras necesidades, ni bolsillo como consumidor, y nos está engañando aprovechándose de nosotros; y del otro lado es una mercadotecnia que no ve por el interés de la empresa (incluyendo sus empleados y directivos), sus productos y sus marcas, ni por la economía, pues tarde o temprano quedan al descubierto y se dejan de comprar.

Así que no lo olviden, la mercadotecnia es buena, pues satisface nuestras necesidades dándonos un poco más: nos da lo que hemos soñado, lo que deseamos, nos permite expresar a través de las marcas quienes somos y hacia donde queremos llegar, de esta manera cambia la historia de cada consumido y cada empresa; porque la mercadotecnia (la buena), siempre está del lado del consumidor.

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